Lima 04.09.2026.- Luis Rivera, director de Operaciones de Glencore para Sudamérica, señaló que la compañía continúa trabajando en los estudios y procesos necesarios para determinar las condiciones bajo las cuales podría desarrollarse Coroccohuayco.
Como se recordará, Senace aprobó la “Segunda Modificación del Estudio de Impacto Ambiental detallado (MEIA-d) de la Unidad Minera Antapaccay – Tintaya – integración Coroccohuayco”, presentada por Compañía Minera Antapaccay S.A., proyecto ubicado en el distrito y provincia de Espinar, departamento de Cusco, mediante la Resolución Directoral Nº 00079-2026-SENACE-PE/DEAR del 20 de mayo del 2026, que implica una inversión estimada en US$ 1,800 millones.
La aprobación recibió las opiniones técnicas vinculantes favorables de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP). Asimismo, las opiniones técnicas no vinculantes del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, Ministerio de Cultura, Ministerio de Salud, y del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).
El siguiente paso, conforme al reglamento de procedimientos mineros constituye la aprobación de la autorización de inicio de explotación, previa consulta previa y diversos requisitos, cuya entidad responsable de la evaluación y aprobación le corresponde a la Dirección General de Minería del Ministerio de Energía y Minas.
Al respecto, Rivera señaló que por el momento, no existe una fecha definida para su entrada en producción ni una proyección específica sobre los volúmenes que aportaría. Sostuvo que Coroccohuayco continúa avanzando en sus evaluaciones técnicas y regulatorias y, de concretarse su desarrollo, tendría el potencial de extender por más de 25 años la actividad minera vinculada a Antapaccay.
Coroccohuayco aprovecharía infraestructura de Antapaccay
El proyecto Coroccohuayco se encuentra aproximadamente a siete kilómetros de Antapaccay. Una de sus principales ventajas es la posibilidad de aprovechar infraestructura minera que ya se encuentra operativa en la zona.
De avanzar hacia producción, el mineral extraído sería trasladado hacia la planta concentradora de Antapaccay para su procesamiento, lo que permitiría integrar el futuro desarrollo del yacimiento con las instalaciones existentes.
En ese escenario, Rivera señaló que tanto Coroccohuayco como Quechua forman parte de las oportunidades de crecimiento de largo plazo que analiza la compañía, aunque ambas iniciativas permanecen sujetas a sus respectivos procesos de evaluación y desarrollo.
Glencore mantiene apuesta de largo plazo por el cobre
El ejecutivo, quien también preside el Mining Investment America (MIA) de Expomina 2026, destacó que Coroccohuayco representa una oportunidad de crecimiento de largo plazo tanto para Espinar como para la minería peruana.
La estrategia internacional de Glencore responde a las perspectivas que mantiene la compañía sobre la demanda futura del cobre y la necesidad de fortalecer su portafolio de activos vinculados a este metal.
Rivera sostuvo que la empresa evalúa permanentemente oportunidades capaces de generar valor de largo plazo y reconoció el potencial geológico que mantiene el Perú para nuevos desarrollos cupríferos.
“Perú es un país con un importante potencial cuprífero y forma parte de nuestra visión de crecimiento en la región”, afirmó.
Sin embargo, precisó que Glencore no realiza comentarios sobre activos específicos o eventuales transacciones mientras estas no hayan sido anunciadas públicamente.
Permisos y predictibilidad, claves para nuevas inversiones
Además del potencial geológico, Rivera destacó la necesidad de mejorar las condiciones para que las inversiones mineras puedan avanzar con mayor predictibilidad.
Como presidente del Mining Investment America (MIA) de Expomina 2026, explicó que el foro buscará acercar las perspectivas del Estado, los inversionistas y las compañías mineras para convertir el diálogo en propuestas concretas orientadas a fortalecer la competitividad del sector.
“El MIA permitirá acercar las perspectivas del sector público, los inversionistas y la industria, y convertir ese diálogo en propuestas concretas”, manifestó.
El ejecutivo añadió que existe espacio para mejorar los procesos regulatorios y administrativos, pero precisó que ello no debe significar una reducción de los estándares exigidos a los proyectos.
En ese contexto, el avance de Coroccohuayco dependerá de la culminación de sus evaluaciones técnicas y regulatorias. De concretarse, el proyecto no solo representaría una nueva inversión cuprífera de gran escala para Cusco, sino que permitiría aprovechar la infraestructura existente de Antapaccay y extender por más de 25 años la actividad minera en Espinar.














